Preside Cardenal Stafford celebración de Miercoles de Ceniza Imprimir E-Mail
escrito por Catolico Digital   
miércoles, 09 de febrero de 2005

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Por primera vez en 26 años el Santo Padre no pudo oficiar la Misa del Miercoles de Ceniza en la Basílica de San Pedro. El Cardenal James Francis Stafford, Penitenciario Mayor de la Penitenciaría Apostólica, llamó a los cristianos a hacer del tiempo de Cuaresma un momento para reconciliarse con Dios y con los hermanos.

Ciudad del Vaticano, 9 de Febrero de 2005.- Para los cristianos, el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, 40 días de ayuno y reflexión que preparan la Semana Santa.

"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás" es la frase que enuncia el sacerdote mientras mancha de ceniza la frente del creyente.

Un servicio religioso efectuado en la Basílica de San Pedro fue presidido por el cardenal estadounidense James Stafford en nombre de Juan Pablo.

Stafford leyó su homilía en italiano, transmitiendo un mensaje del Papa a los cardenales, arzobispos, obispos y otros miembros de la curia residentes del Vaticano. Varios miles de feligreses asistieron al servicio religioso.

“Al dirigirme a vosotros, hermanos y hermanas, siento la alegría y el honor de presidir esta solemne ceremonia en nombre del Santo Padre'', agregó el cardenal, que preside la Penitenciaría Apostólica, un tribunal vaticano que atiende las excomuniones y otros temas.

El Purpurado norteamericano destacó en su homilía su beneplácito por “presidir esta solemne liturgia en nombre del Santo Padre”. “Advertimos su presencia espiritual entre nosotros y lo recordamos con afecto pidiendo al Señor que le conceda las gracias necesarias para el carisma de su primado de confirmar a nuestros hermanos en la unidad de la fe”.

 El Cardenal recordó que todos estamos llamados “al deber de la conversión” y que “la conversión no es una experiencia que podemos vivir solos”. 

En el Evangelio de Mateo, prosiguió, “Jesús indica tres formas para vivir la conversión: la limosna, esto es, compartir; la oración, es decir confiarse al Señor; el ayuno, o sea la capacidad de imponerse un límite. Jesús insiste en el aspecto interior  del ayuno y  la oración”. 

“San Pablo –prosiguió– exhorta a los cristianos de Corinto a dejarse reconciliar con Dios. La conversión, efectivamente, es reconciliación: reconciliación vertical con Dios... a la que tiene que corresponder la reconciliación horizontal con nuestros hermanos”.

“El libro de nuestra vida –subrayó el Cardenal Stafford– debe testimoniar al mundo que la reconciliación, es decir, la paz, es posible. Y no habrá paz sin la atención indispensable para los pobres” cuya desatención hay que achacar “principalmente a nuestra sociedad consumista”.

“La Cuaresma de este año, según la invitación del Santo Padre, resalta particularmente nuestra relación esencial con la Eucaristía”, dijo el Penitenciario Mayor, quien señaló que el compromiso cuaresmal debe expresarse en:

- La liturgia de la Iglesia:  “¡Descubramos la Eucaristía los domingos! ¡Descubramos a través de la Eucaristía la relación entre liturgia y vida!”

- “El testimonio decidido de los valores verdaderos: la vida, la familia, la honradez personal, los compromisos derivados del vínculo conyugal, del celibato sacerdotal, de la consagración religiosa”.

Modificado el ( miércoles, 09 de febrero de 2005 )
 

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