La misa del Domingo de Ramos fue presidida por cardenal Camillo Ruini, al final el Santo Padre se asomó a su ventana y bendijo a los fieles.
Ciudad del Vaticano, 20 de Marzo de 2005.- El Papa Juan Pablo II, no presidio la misa del Domingo de Ramos por primera vez en su pontificado de 26 años, apareció en la ventana de su apartamento para saludar a miles de peregrinos en la Plaza de San Pedro. Los fieles vitorearon al Papa cuando apareció en la ventana del tercer piso, decorada con un conjunto de palmas tejidas y con el estandarte papal, de color carmesí. El pontífice agitó una rama de olivo por encima de la multitud que atestaba la plaza cubierta de sol para la ceremonia que marca el inicio de la Semana Santa. Si bien no pudo presidir la celebración eucarística del Domingo de Ramos, Juan Pablo II no decepcionó a las decenas de miles de peregrinos, en buena parte jóvenes, que llenaban la plaza de San Pedro a quienes bendijo con un ramo de olivo.
Tras concluir la eucaristía, que en su nombre fue presidida por el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario para la diócesis de Roma, el Papa se asomó a la ventana de su estudio durante breves minutos arrancando lágrimas entre muchos de los presentes.
El pontífice dio con la mano un vigoroso golpe contra el atril de cristal cuando desde atrás sus colaboradores le hicieron saber que ya se había asomado a la intemperie durante un tiempo suficiente, unos dos minutos.
Como en ocasiones precedentes, antes de la oración mariana del Ángelus, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado, leyó las palabras que el pontífice había preparado, en las que recordaba el vigésimo aniversario de las primeras Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebraron en Roma.
En el texto, el Papa citó a los chicos y chicas del mundo para el próximo mes de agosto en Colonia, donde tendrán lugar las próximas jornadas y afirmó: «Vosotros adoráis hoy la Cruz de Cristo, que lleváis por todo el mundo porque habéis creído en el amor de Dios, que se reveló plenamente en Cristo crucificado».
Estuvo menos de un minuto en la ventana y no habló, antes de que se cerraran las cortinas blancas. "Los saludo con gran alegría", afirmó Juan Pablo II horas antes en declaraciones leídas por un arzobispo, que incluían una bienvenida especial para los jóvenes. El cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa en Roma, encabezó el servicio religioso en lugar de Juan Pablo II. La misa incluyó una plegaria especial para el pontífice, de 84 años de edad, calificándolo de "nuestro amado padre", y pidiendo que continúe en su "servicio hasta el obsequio de la vida". "Vine para verlo", dijo Roswita Ginglas, una peregrina alemana, que, como muchos en la multitud, tenía los ojos llenos de lágrimas al ver aparecer al Papa. La multitud sostenía ramas de olivo cuando Juan Pablo II se presentó. El Papa, que fue dado de alta del hospital el domingo pasado, había presidido hasta ahora la ceremonia que marca el inicio de la semana más importante de la liturgia católica. "Será una inauguración poco corriente de la Semana Semana" sin la presencia del Papa en la misa del Domingo de Ramos, comentó radio Vaticano. En su homilía, Ruini habló del suplicio de Cristo y del "drama y misterio" del sufrimiento, así como de su significado para la humanidad. El cardenal italiano dijo que la cruz de Cristo trae "nuevas energías" y "brilla con claridad especial en el rostro cansado del Santo Padre". El Papa convalece en el Vaticano luego de ser sometido el 24 de febrero a una traqueotomía, tras su segunda crisis respiratoria en menos de un mes. |