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Los fieles esperan con ansiedad la bendición "urbi et orbi" de Juan Pablo II el domingo.
Entusiasmo por su salud El viernes por la noche, Juan Pablo II, que no pudo por sus problemas de salud presidir las celebraciones de pascua, participó por video en la representación del calvario, que conmemora el camino de Cristo hacia la crucifixión.
El papa, que estaba en la capilla privada del Vaticano, fue filmado de espaldas y en ningún momento su rostro fue visto por los telespectadores y los fieles reunidos en el Coliseo ante las pantallas gigantes.
La forma como fue filmado, con una estola alrededor del cuello frente a un altar, quería mostrar que participaba de manera litúrgica en la ceremonia. Pero el hecho de no ver su rostro alimentó las inquietudes sobre el estado de salud del papa Juan Pablo II, que se recupera mal de dos hospitalizaciones en un mes y de una traqueotomía.
"No nos mostró su rostro, no es normal", subrayó la turista española Rebecca Díaz. El diario romano Il Messaggero indicó el sábado por la mañana que "no ver el rostro del Papa preocupó un poco a todo el mundo".
La vigilia pascual, que conmemora la resurrección de Jesucristo, comenzó el sábado en la Basílica de San Pedro del Vaticano, sin la presencia del papa Juan Pablo II, convaleciente en sus apartamentos.
La vigilia, penúltima celebración de la Semana Santa, era presidida en su nombre por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Decano del Sagrado Colegio, la asamblea de los cardenales.
Ratzinger leyó, en nombre del Papa, un mensaje de esperanza dirigido a los fieles congregados en la basílica, a los que envió un "saludo fraterno". En él, Juan Pablo II tuvo "un pensamiento particular para los catecúmenos que, durante esta santa vigilia, se disponen a recibir los sacramentos del bautismo, la confirmación y la eucaristía".
Su próxima aparición es esperada para el domingo a mediodía para la tradicional bendición "Urbi et orbi" (a Roma y el mundo). El Vaticano indicó que será Juan Pablo II quien dará la bendición, pero se ignora aún si podrá hablar.
El Papa se prepara para ello haciendo ejercicios vocales. Sus últimas apariciones públicas, entre ellas la del viernes por la noche, fueron silenciosas, sin que se sepa verdaderamente si es para economizar la voz o porque no estaba en condiciones de hablar.
La ausencia física de Juan Pablo II en las celebraciones de Pascua y su debilidad manifiesta siguen alimentando las especulaciones acerca de su capacidad para dirigir la Iglesia y su sucesión.
"La situación de la Iglesia es grave. El Papa está enfermo y merece toda nuestra compasión. Pero la Iglesia debe vivir y en mi opinión Wojtyla no es el Papa más grande del siglo XX, sino el más contradictorio", estimó el teólogo suizo contestatario Hans Kung en un artículo publicado por el Corriere della Sera.
"A pesar de los aspectos positivos, este pontificado constituye para la iglesia católica una gran decepción y un desastre, porque Karol Wojtyla con sus contradicciones ha polarizado profundamente a la Iglesia (...) precipitándola en una crisis profunda", señaló el teólogo.
El Corriere della Sera estimaba por otro lado este sábado que el poder en el Vaticano es compartido actualmente por cuatro cardinales: Joseph Ratzinger, Angelo Sodano, secretario de Estado, Giovanni Battista Re, prefecto de la congregación para los obispos y Camillo Ruini, presidente de la conferencia episcopal italiana.
"Estos cardenales de la curia son los que más acceso han tenido al Papa en las últimas semanas y no es por casualidad que son ellos también quienes presiden las celebraciones de Pascuas", escribe el diario.
Cada uno de estos prelados ha presidido una celebración importante de la Semana Santa y será el cardenal secretario de Estado Sodano quien celebrará la misa de Pascuas el domingo antes de la bendición "Urbi et orbi".
Como una prueba de que el Vaticano sigue funcionando durante la enfermedad del Papa, el sumo pontífice hizo llegar un mensaje y una bendición al príncipe Rainiero de Mónaco, que lucha contra la muerte.
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