«Trabaja y sigue directamente la vida de la Iglesia», asegura Navarro Imprimir E-Mail
escrito por Catolico Digital   
miércoles, 30 de marzo de 2005
El comunicado divulgado ayer por la oficina de prensa de la Santa Sede volvió a incluir una muletilla que ya se ha leído en notas anteriores.  Es la mención a que Karol Wojtyla sigue despachando los asuntos de trabajo de forma rutinaria y continúa al mando de la Iglesia. «El Papa transcurre muchas horas de la jornada en una butaca, celebra la Santa Misa en su capilla privada y mantiene contactos de trabajo con sus colaboradores, siguiendo directamente las actividades de la Santa Sede y la vida de la Iglesia», detalló el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.

Se trata, al igual que la precisión sobre la implantación de una sonda nasal, de una respuesta a las repetidas informaciones que hablan de una casi total delegación de funciones del Pontífice. Los nombramientos de obispos y otros cargos eclesiásticos que figuran a diario en la página de Internet del Vaticano pretenden transmitir una sensación de normalidad, pero ante el evidente declive físico del Papa la Santa Sede se ve obligada a reforzar su autoridad periódicamente.

Casi todos los analistas coinciden en que en este momento Juan Pablo II sólo recibe al secretario de Estado, Angelo Sodano, el prefecto de la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, y el de los Obispos, Giovanni Battista Re, junto a un estrecho círculo de colaboradores. Sólo se le consultarían las decisiones importantes.

Para el neurólogo Gianni Pezzoli, presidente de la asociación italiana de enfermos de párkinson, hay que ver si tolera la sonda nasogástrica, ya que después de algunas semanas tiende a molestar y a producir úlceras, por lo que suele ser sustituida por la Peg.

La enfermedad de párkinson, que afecta al Papa desde hace unos trece años, avanza inexorablemente y empezó a afectar la deglución además de los músculos de la respiración, por lo que fue sometido a una traqueotomía el pasado 24 de febrero.

Las audiencias públicas del Papa han sido anuladas y sus escasas apariciones están marcadas por su incapacidad para hablar, ya que pese a los esfuerzos que hace, no consigue articular palabra alguna, como ocurrió también ayer.

El Papa apareció en la ventana de su apartamento que da sobre la Plaza de San Pedro. La aparición resultó menos dramática de la del domingo de Pascua, cuando intentó en vano pronunciar la bendición Urbi et Orbi.
 

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