Cardenal mexicano pide rezar por el Papa Imprimir E-Mail
escrito por Catolico Digital   
jueves, 31 de marzo de 2005

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El cardenal Javier Lozano Barragán asegura que Juan Pablo II está consciente del amor que le tiene México y sobre todo de que los mexicanos rezan por él

Ciudad del Vaticano, 31 de Marzo de 2005.- El cardenal Javier Lozano Barragán, ministro de salud del Vaticano, pidió que en estos momentos difíciles que vive el papa Juan Pablo II, los mexicanos intensifiquen sus oraciones, pues "hoy más que nunca" necesita el apoyo espiritual.

En entrevista telefónica, el purpurado explicó que la unción de los enfermos, sacramento que recién obtuvo el sumo pontífice, no es sinónimo de que se vaya a morir, sin embargo no podemos ocultar la debilidad por la que atraviesa, debido a su dificultad para alimentarse.

Destacó la "entereza y fuerza" de Juan Pablo II, quien "sigue en la raya y está en la línea". El Papa, añadió, sigue al frente de la Iglesia, es nuestro jefe y se puede comunicar por escrito.

Lozano Barragán aseguró que el Papa está consciente del amor que le tiene México y sobre todo de que los mexicanos rezan por él. La presencia de "mis paisanos" incluso en este trance de su enfermedad no ha cesado en el Vaticano, a pesar de que no lo puedan ver.

El prelado exhortó a todos los católicos del mundo a que recen por la salud de Juan Pablo II, pues una persona de esta magnitud es muy difícil tenerlo de nuevo.

El cardenal Lozano Barragán, uno de los cinco cardenales mexicanos, explicó que las personas que están en todo momento con Juan Pablo II, es el prefecto obispo de Estados Unidos, James Harvey y el prefecto adjunto que es su secretario particular, el obispo Stanislaw Dziwisz, y su segundo de abordo en caso de decisiones extremas, el secretario de Estado, Angelo Sodano.

A su vez, el director de Radio y Televisión de la Arquidiócesis Primada de México, José de Jesús Aguilar, explicó que la extremaunción, también conocida como la unción de los enfermos, es un sacramento para ayudarlos cuando entran en una situación difícil, ya sea una operación o crisis, pero "no significa que se vaya a morir".

 

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