Que se encuentran en Roma para la visita Ad Limina de los Obispos Mexicanos a S.S. Benedicto XVI.
Roma, Italia, 04 de septiembre de 2005.- Los obispos mexicanos que se encuentran en Roma en vista “ad Limina Apostolorum” coinciden en destacar, tras los encuentros que el Papa mantiene con ellos desde el pasado 1 de septiembre, la cercanía humana del Pontífice y el interés de éste hacia cada una de las diócesis, preguntando en cada audiencia privada que mantiene con cada uno de ellos cuál es la realidad de cada una de las regiones.
Precisamente Radio Vaticano ha entrevistado a dos de estos obispos que ya han sido recibidos por Benedicto XVI. En primer lugar hemos contado con el testimonio del arzobispo de Chihuahua, monseñor José Fernández Arteaga, quien nos ha explicado la importancia de estos encuentros, poniendo de relieve la visita que hicieron al Pontificio Consejo para la Familia. Por su parte, el obispo de Autlán, monseñor Gonzalo Galván Castillo, señaló que la afabilidad del Papa se demuestra porque todos los obispos que lo han visitado han salido con la misma impresión: «constatar que algo que estábamos deseando se ha hecho realidad, un Papa que nos abre su corazón, amable, delicado, atento».
«El Papa comparte nuestras preocupaciones pastorales, por ejemplo, cómo nos llevábamos en el presbiterio de Autlán, la comunión, la cercanía entre unos otros, sobre las vocaciones sacerdotales y religiosas, el seminario, el influjo del turismo en las zonas costeras, la respuesta de la fe en las comunidades indígenas, hasta dónde los estamos atendiendo en su pobreza, en su necesidad, son cuestiones que platiqué con el Papa y que a mí, como obispo, me parecen fundamentales», afirmó monseñor Galván Castillo.
Al referirse al futuro, el obispo de Autlán afirmó que «el Papa provoca en los obispos una vitalidad renovada, a que motivemos a las comunidades hacia la unidad y hacia el crecimiento espiritual de las diócesis».
El obispo de San Juan de los Lagos, monseñor Javier Navarro Rodríguez, tierra de mártires recientes, dijo que el Papa insistió mucho en encomendar a la Virgen el ministerio de los sacerdotes y de las vocaciones.
«Él se alegró --dijo monseñor Navarro Rodríguez-- de que haya numerosas vocaciones en mi diócesis y de que estemos compartiendo sacerdotes con diócesis más necesitadas y diócesis de fuera. Insistió mucho en la misión al interior y al exterior de la Iglesia, como es el caso de sacerdotes nuestros que están como misioneros en Chad».
Finalmente, señaló el obispo de San Juan de los Lagos, el Papa está muy preocupado por conservar los valores familiares, la estabilidad de las parejas, la santidad del matrimonio: «el Santo Padre anima mucho a seguir trabajando por las familias, sabe que es ahí donde está la semilla de las vocaciones, y nada le preocupa tanto como las vocaciones religiosas», terminó diciendo.
En los mismos términos se ha expresado el obispo de Culiacán, monseñor Benjamín Jiménez Hernández, hablando para nuestra Radio Vaticano sobre el encuentro mantenido con el Papa en Castel Gandolfo.
El mismo obispo de Culiacán tuvo también unas palabras de aliento para las víctimas que ha dejado a su paso el huracán “Katrina” por la costa sur de Estados Unidos, devastando completamente la ciudad de Nueva Orleáns. Así pide que se les ayude.
Precisamente a la ciudad de Nueva Orleáns, la más afectada por el huracán “Katrina”, están llegando las primeras ayudas. Desde la Conferencia Episcopal estadounidense se hizo un llamamiento pidiendo ayuda a todas las asociaciones católicas ya que la situación era y es, de extrema gravedad, dado que el agua que ha inundado la ciudad y que saca a flote cada vez más cadáveres, puede convertirse en foco de infecciones.
A este llamamiento se ha unido la Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Canadá (CECC), expresando -a través de una carta enviada por el arzobispo de San John y Presidente de dicha conferencia, monseñor Brendan O’Brien, a su homólogo estadounidense, monseñor William Skylstad- el apoyo de todos los canadienses al pueblo de Nueva Orleáns ante la “devastación” causada por el huracán “Katrina”.
Y es que, precisamente, la zona más dañada fue territorio perteneciente a la diócesis de Québec a principios de 1674, encontrando refugio en estas tierras muchos canadienses tras las deportaciones producidas en el siglo XVIII. “Esta región suscita grandes emociones para un gran número de nuestros compatriotas, sobre todo católicos –escribe monseñor O’Brien-. Le pedimos que transmita nuestras oraciones a todos nuestros hermanos obispos”, finaliza la misiva, señalando por último que desde la Conferencia Episcopal canadiense se enviará ayuda económica a través de Cruz Roja y de la Conferencia Episcopal estadounidense.
Mientras, la situación mejora de forma muy lenta. Decenas de helicópteros trabajan sin descanso para poder trasladar a los cientos de evacuados a un hospital de campaña y desde ayer empiezan a llegar los primeros alimentos a la población que vive desde hace 6 días sin agua potable y sin luz.
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