|
Juan Pablo II, el Papa de los medios |
|
|
|
Fue un Papa mediático. Por decisión propia y porque el mundo giró muy rápido a lo largo de sus veintiseis años de reinado en la Iglesia Católica. La muerte de Juan Pablo II es, por ahora, la noticia que recibió mayor cobertura de los medios en este flamante tercer milenio.
La noticia, tal vez también la más lamentada, tuvo más difusión que los dos atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, en setiembre de 2001 y mereció diez veces más noticias de parte de los medios del mundo que la reelección de George W. Bush en los Estados unidos, en noviembre pasado. Apenas un día después del anuncio del Vaticano que confirmó su muerte, había treinta y cinco mil noticias relacionadas con el hecho (siete mil más que las publicadas sobre el Vaticano a lo largo de 2004) y su nombre figuraba en tres millones y medio de sitios web.
Las cifras fueron reveladas por la empresa estadounidense Global Language Monitor, que también hizo público un dato revelador: las palabras "adorado« y "amado" figuraban junto al nombre del pontífice en casi medio millón de noticias.
En 1978, cuando aquel hombre todavía joven y vigoroso se asomó a los balcones de San Pedro para decir como flamante Papa par decir "Me han llamado de lejos", no existía Internet, ni la posibilidad de enviar mails, claro; en algunos países, como la Argentina, tampoco había televisión color en los hogares; las noticias que se enviaban desde Roma hacia el mundo viajaban por teletipo, el fax era casi un desconocido y, sin embargo, aquel mundo de la información parecía moverse a un ritmo de vértigo.
Juan Pablo II siempre privilegió el contacto personal: dio la vuelta al mundo al menos treinta veces, a más de una vez por año de papado. Pero el Vaticano lideró en cierto modo un importante proceso de modernización en el que las nuevas tecnologías y, en especial, Internet juegan un papel fundamental.
Cuando hoy se inicien los funerales del "embajador de Dios", su cuerpo expuesto frente al baldaquino que diseñó Gian—Lorenzo Bernini en 1624 será el más fotografiado de la historia de la Iglesia. Y casi dos millones de fieles habrán eternizado su imagen impensada de sacerdote quieto, en videos digitales, en cámaras que ya no usan film y en teléfonos celulares.
Nada de eso existía tampoco cuando Juan Pablo inició su largo viaje, de la mano de Dios. |
|
Ultima modificación ( 08.04.2005 )
|