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Audiencia General: El ser humano, obra maestra de la creación PDF Imprimir E-mail
28.12.2005

Publicamos el texto pronunciado por S.S. Benedicto XVI durante la Audiencia General de éste miercoles celebrada en la Plaza de San Pedro.

Ciudad del Vaticano, 28 de diciembre de 2005.-

***

Salmo 138

1 Te daré gracias, oh Señor, de todo corazón; *
delante de los dioses cantaré tus alabanzas.

2 Me postraré hacia tu santo templo,
y alabaré tu Nombre,
por tu amor y tu fidelidad;

3 Porque has glorificado tu Nombre,
y tu palabra por encima de todo.

4 Cuando te invoqué, me respondiste,
fortaleciste mi alma con vigor.

5 Te alabarán, oh Señor, todos los reyes de la tierra,
al escuchar las palabras de tu boca.

6 Cantarán de los caminos del Señor:
"¡Cuán grande la gloria del Señor!"

7 Aunque excelso es el Señor, cuida del humilde,
y al altivo percibe de lejos.

8 Aunque camine entre peligros, tú me guardas seguro;
contra la ira de mis enemigos extiendes tu mano,
y tu diestra me salvará.

9 El Señor cumplirá en mí su propósito;
tu misericordia, oh Señor, es para siempre;
no desampares la obra de tus manos

"El salmo 138, (...) himno sapiencial de pasión y belleza intensas -dijo el Papa- se refiere a la realidad más elevada y maravillosa del universo entero: el ser humano, definido como prodigio de Dios. Un tema, profundamente en sintonía con el clima navideño (...) en el que celebramos el misterio del Hijo de Dios, que se hizo hombre para salvarnos".

"Tras considerar la mirada y la presencia del Creador que cubren todo el horizonte cósmico -explicó el Santo Padre-, en la segunda parte del salmo los ojos amorosos de Dios se dirigen al ser humano, considerado en su inicio pleno y completo. Todavía es "informe" en el seno materno, (...) pero sobre él se posa ya la mirada benévola y amorosa de Dios".

Benedicto XVI recordó que en el salmo es recurrente el símbolo del alfarero y del escultor que "forma y plasma su creación artística, su obra maestra", y agregó que en el texto era muy potente "la idea de que Dios conozca ya todo el futuro de ese embrión informe: en el libro de la vida del Señor ya están escritos los días que esa criatura vivirá y colmará de obras durante su existencia terrenal. Emerge así de nuevo la grandeza trascendental del conocimiento divino, que no abraza sólo el pasado y el presente de la humanidad, sino también el arco aún escondido del futuro".

El Papa concluyó citando la reflexión de San Gregorio Magno sobre este salmo que representa "una meditación sobre los que en la comunidad cristiana son más débiles en su camino espiritual", que "por pequeños e informes que sean no se apartan del amor a Dios y al prójimo según sus posibilidades, contribuyendo a su modo a la edificación de la Iglesia. (...) Es un mensaje de esperanza para todos, incluso para los que proceden con dificultad en el camino de la vida espiritual y eclesial".

Finalizada la catequesis, el Papa saludó en diversas lenguas a los peregrinos y recordó especialmente "a las queridas poblaciones afectadas hace un año por el tsunami, que causó innumerables víctimas humanas e ingentes daños al ambiente. Recemos al Señor por ellos y por todos los que, en otras regiones del mundo, han padecido catástrofes naturales y esperan nuestra solidaridad concreta".

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta audiencia.

Saludo en Español:

Queridos hermanos y hermanas:

En sintonía con el clima navideño de estos días y la fiesta de hoy, los Santos Inocentes, el Salmo que se ha proclamado se refiere a la obra maestra de la Creación, el ser humano. Dios le presta una particular atención ya desde su primer momento de vida, cuando le “tejía en el seno materno”, como dice el salmista. Ya entonces, Dios se fija en él con amor para completar su designio en esta obra prodigiosa que es el hombre. De cada uno conoce todo, su pasado y su futuro, sin descuidar nada ni a nadie.

Por eso, como decía san Gregorio Magno, por pequeños e informes que sean, no se apartan del amor a Dios y al prójimo según sus posibilidades, contribuyendo a su modo a la edificación de la Iglesia. Este es, pues, un mensaje de esperanza, que se dirige también a los que aún son débiles en la vida espiritual.

En estos días natalicios, invito a todos a contemplar en el Niño Jesús la grandeza del amor de Dios por todos nosotros.

Muchas gracias y, de nuevo, Feliz Navidad.