
La segunda aparición
tuvo lugar la tarde del mismo sábado 9 de diciembre, cuando al
regresar Juan Diego se encontró a la Virgen esperándolo
en la cumbre del cerro; postrándose ante la Señora le
informó, con gran desaliento, que no había tenido éxito
y que sería mejor que Ella enviara a alguna persona de mayor
jerarquía que pudiera cumplir con tan digno encargo.
La Virgen, empero,
le ordenó que al día siguiente volviera a visitar al obispo.
Juan Diego, tras prometerle cumplir el encargo, se despidió de
Ella y regresó a su pueblo a pasar la noche.